1. Introducción¶
1.1 Motivación y contexto¶
Los drones autónomos han cruzado en los últimos años la frontera que separa la plataforma experimental de la infraestructura real. En el frente civil, el mercado global de UAVs comerciales alcanzó los USD 28,6 mil millones en 2025 con una proyección de superar los USD 52,1 mil millones en 2029, impulsado por entregas de última milla, movilidad aérea urbana, inspección de infraestructura crítica y agricultura de precisión (Dataintelo, 2025). En el frente militar, la guerra en Ucrania consolidó al dron autónomo como el activo táctico más transformador del conflicto moderno: en 2024, Ucrania fabricó cerca de dos millones de drones y reentrenó modelos de inteligencia artificial con datos de combate real, multiplicando por tres o cuatro la tasa de impacto de sus sistemas aéreos (Breaking Defense, 2025). En ambos escenarios, el denominador técnico común es la misma exigencia: un vehículo de bajo costo debe percibir su entorno, tomar decisiones en milisegundos y actuar sin intervención humana directa en el lazo, con hardware de borde limitado y a menudo en ausencia de conectividad.
Argentina enfrenta esta convergencia tecnológica con cuatro urgencias concretas y simultáneas. La primera es la vigilancia del litoral marítimo: la Zona Económica Exclusiva comprende aproximadamente 1,6 millones de km² —incluyendo áreas críticas para la pesca comercial, la seguridad marítima y la soberanía territorial en el Atlántico Sur y Malvinas—, un espacio imposible de cubrir de forma continua con medios tripulados a costo razonable. En mayo de 2026, Argentina formalizó un acuerdo con los Estados Unidos para incorporar drones militares VTOL Shield AI V-Bat y aeronaves de patrulla bajo la Maritime Domain Situational Awareness Initiative (Infobae, 2026), y una propuesta legislativa de julio de 2026 impulsa la creación de un Sistema Nacional de Vigilancia Marítima con UAVs (El Estratégico, 2026).
La segunda es la respuesta temprana a incendios forestales: los incendios en la Patagonia y el litoral fluvial son uno de los riesgos ambientales y económicos más severos del país; el Ministerio de Ambiente ya incorporó 17 UAVs autónomos en parques nacionales de Neuquén y Chubut, y la Provincia de Misiones avanza en despacho autónomo de drones inmediatamente tras la detección de una columna de humo.
La tercera es la agricultura de precisión, el dominio de adopción más masiva y de crecimiento más acelerado del agro argentino: la superficie tratada con drones pasó de 50.000 hectáreas en 2024 a un millón de hectáreas en julio de 2025, con una proyección de superar los dos millones al cierre de la campaña gruesa 2026 (Dataportuaria, 2026), impulsada por una flota que creció de 90 equipos importados en 2023 a 600 en agosto de 2024 y una proyección de 2.000 unidades operativas para 2025 (Infocampo, 2025). El uso dominante es la pulverización dirigida de fitosanitarios y la fertilización —con rendimientos de hasta 35 ha/hora—, pero la Red de Drones del INTA, con más de 65 investigadores y 22 pilotos licenciados distribuidos en el país, ya despliega la tecnología en fenotipado de cultivos extensivos, detección temprana de enfermedades en frutales y vid, y monitoreo ganadero (INTA, 2025). Es, además, un dominio donde la autonomía de decisión ya se explora activamente: INTA y la Universidad Nacional de Catamarca ensayan drones con reconocimiento por IA para detectar y corregir en tiempo real fallas de plantación de caña de azúcar en el NOA (Agrolatam, 2025). El crecimiento no está acompañado por un marco regulatorio específico: el SENASA todavía no estableció un régimen propio para la aplicación de fitosanitarios con drones, pese a la actualización de las normas de aviación no tripulada (Infocampo, 2025) —el mismo tipo de vacío regulatorio que atraviesa los otros tres dominios de este trabajo—.
La cuarta urgencia es la que articula directamente el entorno experimental de este trabajo: la seguridad y la logística aérea urbana en Buenos Aires. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires abrió en 2025 el marco para la entrega comercial con drones (iProfesional, 2025), y la ANAC publicó la Resolución 319/2025 —que aprueba la Parte 100 del Reglamento Aeronáutico Civil Argentino— y la Resolución 550/2025, que desregulan y simplifican la operación de aeronaves no tripuladas en el espacio aéreo nacional. Pero la operación de UAVs en ese mismo tejido urbano ya no es una promesa regulatoria sino una práctica establecida: el Escuadrón de Drones de la Policía de la Ciudad —integrado a un sistema de videovigilancia con 850 puntos de captura, 3.400 cámaras y 82 % de cobertura territorial a julio de 2025, sostenido por una inversión cercana a los USD 48 millones (Perfil, 2026)— vuela unidades DJI Matrice 200 con seguimiento automático de personas y vehículos y sensores capaces de detectar cables de un milímetro de diámetro, en misiones de apoyo a persecuciones, localización de focos de incendio y búsqueda de personas extraviadas, incluso sobre la Reserva Ecológica y el Riachuelo (Buenos Aires Ciudad, 2023). Buenos Aires concentra en su tejido urbano los desafíos técnicos más exigentes del dominio: densidad edilicia extrema en el Microcentro y Palermo con cañones de 8–12 pisos, degradación severa del GPS dentro de esos cañones, cables de alta y baja tensión a baja altura, interferencia electromagnética y proximidad al espacio controlado de Aeroparque. En los cuatro dominios, el problema técnico de fondo es idéntico: decidir, en tiempo real y con percepción limitada, qué hacer a continuación.
La navegación autónoma en entornos urbanos densos agrega capas de dificultad que no aparecen en espacios abiertos: alta densidad de obstáculos fijos y móviles, degradación de la señal GPS por la altura de los edificios (urban canyon), variaciones extremas de iluminación y, en el contexto latinoamericano en particular, restricciones de presupuesto que descartan sensores costosos como el LiDAR y la obligación de operar bajo marcos regulatorios específicos (Resolución ANAC 880/2019; Decreto 663/2024). Un dron sin percepción confiable y sin capacidad de decisión robusta representa un riesgo tangible: puede colisionar, invadir zonas sensibles o interferir con otras operaciones, con consecuencias humanas y económicas concretas (Samy et al., 2019; Aldao et al., 2022).
Este trabajo se enmarca en esa tensión: cómo dotar a un cuadricóptero eVTOL de navegación autónoma reactiva usando exclusivamente visión monocular y hardware de bajo costo —sin redes neuronales de detección, sin LiDAR, sin GPU dedicada de alto costo—, manteniendo rigor metodológico y un diseño de seguridad explícito.
1.2 Objetivos¶
Objetivo general. Desarrollar un sistema de visión por computadora basado en percepción monocular con capacidad de navegación autónoma de cuadricópteros eVTOL, aplicable a logística urbana, mantenimiento de infraestructura, agricultura de precisión, vigilancia de áreas extensas y atención de emergencias en escenarios representativos del territorio argentino.
Objetivos específicos:
- Implementar un pipeline reproducible sobre el simulador Cosys-AirSim (basado en Unreal Engine 5.5) que permita validar el desempeño del sistema de navegación en condiciones controladas, repetibles y con telemetría calibrada frente a vuelos reales.
- Integrar detección de obstáculos y navegación reactiva a partir de percepción monocular ligera —flujo óptico denso derotado, estimación de TTC, mapa de ocupación espacial— optimizada para hardware de bajo costo, de modo de sostener un caso de negocio viable para economías con recursos limitados.
- Evaluar el rendimiento de un modelo de lenguaje pequeño (SLM) como capa de decisión táctica frente a una máquina de estados finitos (FSM) —el estándar de facto en pilotos automáticos— y frente a un controlador puramente reactivo, usando tasa de éxito de misión, tiempo de reacción y longitud de trayectoria ponderada por éxito (SPL) como métricas de comparación en entornos urbanos de complejidad creciente.
- Documentar con evidencia medida los modos de falla estructurales de la integración SLM–lazo de control, identificando patrones transferibles a los dominios de aplicación de alta pertinencia local (vigilancia marítima, respuesta a incendios forestales, agricultura de precisión) donde los recursos computacionales de borde y la ausencia de conectividad imponen las mismas restricciones estudiadas en el entorno experimental.
1.3 Alcance y diseño de la arquitectura¶
El lazo rápido del sistema implementa una percepción monocular ligera sin redes neuronales de detección, basada en flujo óptico denso derotado mediante telemetría de actitud y estimación física del Tiempo-a-Colisión (TTC). Esta elección de diseño responde a fundamentos técnicos y computacionales concretos:
- Eficiencia y presupuesto de cómputo: En plataformas robóticas de bajo costo que comparten CPU con la inferencia local de un modelo de lenguaje, la estimación geométrica por flujo óptico reduce drásticamente la latencia por ciclo frente a detectores de objetos basados en aprendizaje profundo.
- Robustez fuera de distribución (OOD): A diferencia de modelos supervisados dependientes de categorías predefinidas de obstáculos, el cálculo de divergencia del campo de flujo modela directamente el fenómeno físico de aproximación: reacciona ante cualquier geometría sin importar su textura o clase semántica, una propiedad crítica en entornos no estructurados como el litoral marítimo o un área de incendio.
- Adecuación a la geometría del vuelo urbano: Para un cuadricóptero con cámara frontal en cañón urbano, el campo visual está dominado por estructuras verticales y fachadas. El flujo óptico traslacional permite estimar la ocupación espacial (
ObstacleField) en cuadrantes discretos de forma directa y determinista sin ningún entrenamiento previo.
La capa de decisión es un grafo LangGraph con dos lazos desacoplados: un lazo rápido de guiado y evasión por flujo óptico, que es el único que comanda velocidades, y un lazo lento que, de forma asíncrona, propone sub-metas en coordenadas del mundo ancladas a la pose del fotograma que observó. El lazo lento decide qué sectores son volables con una red de profundidad monocular estimada desde el mismo RGB (Depth Anything V2, ~25 M de parámetros). El modelo de visión-lenguaje pequeño (LFM2.5-VL-1.6B, cuantizado Q4_K_M, ~1.6 GB con el codificador visual, en la misma GPU que la simulación, con decodificación estructurada mediante json_schema) trabaja en la planificación de ruta previa al vuelo, sobre el mapa cenital: evaluado contra etiquetas de referencia (cap. 11, §11.0), no distingue sectores volables de bloqueados en la imagen de a bordo, y por eso esa pregunta la responde la profundidad estimada. El capítulo 6 desarrolla los fundamentos del módulo de percepción —flujo óptico y profundidad estimada— y el capítulo 8 la ingeniería del modelo de visión-lenguaje.
1.4 El hilo conductor de la tesis¶
En arquitecturas robóticas híbridas donde un modelo de lenguaje consume descripciones simbólicas o estructuradas del entorno para tomar decisiones de navegación, la integridad del contrato de interfaz entre la percepción y el modelo resulta crítica. La experiencia experimental demuestra que el fallo más severo en estos sistemas no radica en la capacidad de razonamiento del modelo de lenguaje, sino en la fidelidad y consistencia del contrato de datos que lo alimenta.
Cuando la capa de percepción o el estado del sistema entrega representaciones desincronizadas, degradadas o vacías, los modelos de lenguaje tienden a generar respuestas sintácticamente válidas y aparentemente razonables a partir de premisas falsas. Dado que el modelo no se interrumpe con excepciones visibles y el vehículo continúa su trayectoria, estas fallas resultan estructuralmente invisibles si solo se observa el comportamiento cinemático superficial. Zhu et al. (2024) plantean formalmente la pregunta de hasta qué punto los LLMs comprenden el contexto que reciben; este trabajo la responde empíricamente desde el ángulo opuesto: ¿qué ocurre cuando el contexto que el modelo recibe está sistemáticamente corrompido?
Este principio —la necesidad de validación formal, auditoría de contratos de datos y salvaguardas deterministas en lazos de control asistidos por SLM— constituye el hilo conductor de este trabajo. Su relevancia se extiende más allá del entorno de simulación: en aplicaciones de patrulla marítima, respuesta a incendios forestales o pulverización dirigida en agricultura de precisión —donde un fallo silencioso del contrato de datos no distingue un obstáculo real de un falso positivo, con consecuencias que en el agro se traducen directamente en aplicación errónea de fitosanitarios— y donde el UAV opera sin cobertura de red y sin supervisión humana directa, la robustez del contrato de datos entre percepción y decisión no es una propiedad académica sino un requisito operacional. El capítulo 9 documenta de manera sistemática los seis modos de falla estructurales identificados en la integración de estos componentes y las salvaguardas implementadas para mitigarlos; el capítulo 12 los retoma como conclusión central y proyecta sus implicancias hacia los dominios de aplicación descriptos.
1.5 Estructura del informe¶
El capítulo 2 sitúa este trabajo respecto de la literatura relevante en cuatro líneas: navegación autónoma de UAVs desde la planificación clásica hasta el control adaptativo (§2.1); percepción monocular para detección y evitación de obstáculos (§2.2); arquitecturas de control asistidas por modelos de lenguaje —incluyendo los trabajos más recientes de 2025-2026 sobre modelos VLA y SLM en UAVs— (§2.3); y cuatro dominios de aplicación de alta pertinencia local para Argentina —vigilancia del litoral marítimo, incendios forestales, agricultura de precisión y seguridad/logística urbana en Buenos Aires— donde el patrón técnico de este trabajo se transfiere directamente (§2.4), seguidos del posicionamiento explícito de esta tesis en el espacio de soluciones (§2.5).
El capítulo 3 describe la construcción del entorno de simulación —Unreal Engine 5.5 con Cosys-AirSim y la jerarquía de tres entornos de dificultad creciente (MiniSim, TownSim, CitySim)— y su validación estadística frente a telemetría de vuelos reales. El capítulo 4 documenta la planificación deliberativa en tierra y la estación de control WebDCS. Los capítulos 5 a 9 documentan la arquitectura del lazo táctico a bordo: el grafo de control LangGraph con un lazo rápido reactivo y un lazo lento desacoplados (cap. 5), la percepción monocular —flujo óptico en el lazo rápido y profundidad estimada en el lento— (cap. 6), la validación experimental del TTC (cap. 7), la capa de decisión del SLM con decodificación restringida (cap. 8) y los modos de falla específicos de lazos híbridos con modelos de lenguaje (cap. 9). El capítulo 10 describe la metodología experimental —diseño factorial, brazos de comparación y métricas—. Los capítulos 11 y 12 sintetizan los resultados comparativos y las conclusiones, complementados por las referencias bibliográficas estructuradas en el capítulo 13.